La biodiversidad como herramienta para la gestión de plagas.

Ilustración: Chikabo Kumada

Las actuales políticas municipales de gestión de plagas en entornos urbanos tienden a limitar cada vez más el uso de productos fitosanitarios. La presión popular, las constantes revisiones de la lista de los permitidos por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y los problemas derivados de un uso intensivo de productos (resistencias de especies a determinados componentes, destrucción de biodiversidad, etcétera), están llevando a un replanteamiento general y, sobre todo, en entornos urbanos en los que la población está directamente expuesta a los principios activos que se apliquen a las plantas. 

La gestión integral de plagas (GIP) es una estrategia de control que consiste en la aplicación racional de medidas biológicas, biotecnológicas, químicas, de cultivo o de selección de vegetales, de modo que la utilización de productos fitosanitarios se limite al mínimo.

En Belloch Forestal hemos apostado por dar otra vuelta de tuerca en lo que a gestión de plagas se refiere. Colaborando con Adalia Gestió (Premiá de Dalt, Barcelona) hemos habilitado una zona de nuestro vivero donde solo se ha efectuado lucha biológica de plagas. En el estudio se han escogidos varias de las especies que históricamente tenían más incidencias de plaga y se han cultivado con marcos de plantación muy reducidos. Se han seleccionado especies de plantas y flores, que sabemos que atraen a insectos que se benefician de los otros insectos causantes de las plagas, y se han mezclado entre los árboles escogidos para el estudio. Se ha evaluado que plantas atraen a mas biodiversidad y que tipo de fauna se encuentra en cada especie con el objetivo de poder ofrecer, conjuntamente con nuestros árboles, las plantas más adecuadas para controlar sus principales plagas.  Aquellos árboles que no han sido tratados con productos fitosanitarios resultan ser colonizados muy rápidamente (mucho más rápidamente que los sí tratados) por los insectos que nos interesa atraer, y estos depredadores atraídos han regulado la plaga hasta el punto de que el desarrollo de esta ha sido mínimo. 

Se ha visto que a medida que incrementa la biodiversidad en el entorno de la zona de estudio baja significativamente la presión de la plaga. La naturaleza se basa en interacciones entre individuos. Estas interacciones pueden ser de muchas clases distintas, siendo una de ellas, por ejemplo, la relación depredador / presa. Incrementando la biodiversidad aumenta el número de interacciones, y por lo tanto, disponemos de más depredadores de plagas y más medios naturales para contrarrestar las poblaciones potencialmente dañinas.

 

Jordi Cuyàs Sierra
CTO Belloch Forestal