Guía para la plantación de árboles I. Elección de la especie.

Imagen: FAO

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Como predicaba el revolucionario cubano José Julián Martí Pérez (La Habana, 1853 – Dos Ríos, 1895): “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Hoy hablaremos de las más sencilla (a mi parecer) de las metas de todo humano, plantar un árbol.  Lo de escribir un libro y tener un hijo lo posponemos para otra ocasión.

Aunque sencillo, la plantación de árboles, es un proyecto que, si queremos que llegue a buen puerto, debemos tener en cuenta algunos factores que condicionarán el presente y el futuro de nuestro árbol.

Lo primero que debemos valorar antes de realizar la plantación de árboles, es el tipo de suelo del que disponemos (arenoso, arcilloso o limoso) y su pH. Pocas veces nos encontraremos un suelo puro 100%, sino que estarán los elementos combinados entre sí. De esta manera un suelo Franco-Arenoso estará compuesto por un 70% de arena, 10% de arcilla y 20% de limos, por ejemplo.

Saber dicha textura es muy importante ya que esta determinará la calidad del suelo, su permeabilidad, la capacidad de retención de agua, la oxigenación, el drenaje y su contenido en materia orgánica. De todo ello dependerá, no solo como plantar, sino que ejemplar será el más adecuado para nuestro terreno.

Este enlace a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO) es de utilidad para determinar la textura de nuestro suelo.

Una vez determinada la textura y habiendo establecido que tipo de suelo prefiere nuestra especie, generalmente los suelos franco-arenosos funcionan bien en la mayoría de las especies por su alto nivel de drenaje, que a su vez retiene la humedad, será el momento de la apertura del hoyo de plantación donde vivirá nuestro árbol.

Otro aspecto fundamental a la hora de escoger especie, es la capacidad de la misma de vivir en condiciones salinas, tanto ambientales como del terreno o de la propia agua de riego. Las temperaturas a las que está habituada la especie son, también, determinantes en la elección, ya no solo por la supervivencia de la especie, si no, para su fructificación, por ejemplo, si plantamos un ciruelo en una zona donde no hace suficiente frio, este no fructificará.

Es importante conocer el porte de la especie escogida no solo en el momento de la plantación sino el porte potencial futuro del árbol, esto determinara tanto la distancia de plantación entre árboles, en caso de querer plantar más de un ejemplar, como la distancia a edificaciones.

Este hecho, que parece bastante evidente, es el causante de muchos desengaños futuros, si no se tiene en cuenta, nos obligará a podar drásticamente al árbol comprometiendo su vida, obligará al árbol a doblarse buscando luz o, en el peor de los casos, a talarlo.

Resumiendo:

Para una buena elección de la especie que plantaremos, tendremos en cuenta:

  • El porte futuro.
  • La textura del suelo.
  • La humedad en la zona radicular i la disponibilidad de agua.
  • La capacidad de la especie para resistir condiciones salinas tanto en el suelo propiamente dicho como en entornos cercanos al mar.
  • El pH del suelo y del agua de riego.
  • El rango de temperatura al que está habituada la especie.

En esta misma web se encuentra un buscador para filtrar las características principales de una selección de especies para determinar que árbol es el más adecuado para tu ubicación y la posibilidad de consultar nuestro servicio de asesoramiento para garantizar la correcta elección de la especie.

Jordi Cuyàs Sierra

CTO Belloch Forestal